Vivimos una época en la que lo único que permanece constante son los CAMBIOS. Hemos pasado de la era industrial a la era del conocimiento, estamos en proceso de adaptación de las organizaciones y de sus estilos de liderar.
En los comienzos de la era industrial, las necesidades del momento y las carencias técnicas del empleado requerían un tipo de directivo con un estilo de trabajo “de ordeno y mando”, de supervisión y de riguroso control, lo que se podría denominar como un GERENTE-CAPATAZ, necesario en un entorno laboral diferente al actual. Se trata al fin y al cabo, de dar carpetazo a la Organización Científica del Trabajo y la cadena de montaje de Ford y, dar entrada en las organizaciones empresariales a algo tan fundamental e importante como la gestión del talento, las emociones y las potencialidades de todos los miembros.
En la actualidad, los Directivos se enfrentan a una situación diferente, en la que en la mayoría de las ocasiones, los empleados tienen un mayor know-how que su Jefe en determinadas áreas. Por este motivo, no es necesario un sistema de control exhaustivo, sino establecer unas reglas del juego diferentes, basadas en la confianza mutua, y en la capacidad de delegar.
La transformación de un GERENTE-CAPATAZ en un DIRECTIVO-COACH requiere la aplicación efectiva de un nuevo estilo de DIRIGIR/LIDERAR basado en unas habilidades diferentes, no se trata solamente de una función adicional a las ya inherentes al cargo del directivo.
Estas nuevas reglas del juego requieren abandonar las modalidades de supervisión y control y, adoptar relaciones basadas en la autonomía de los empleados y en la confianza mutua. El directivo-coach no es compatible con el perfil autoritario y distante del directivo tradicional; es capaz de generar en su equipo un nivel de compromiso, de entrega y de apertura superior a lo que se podría conseguir con un estilo autoritario. El gerente-capataz esconde sus incompetencias y errores y utiliza su cargo para exhibir su autoridad y sus diferencias con los demás, frente a ello, el directivo-coach es capaz de reconocer ante su gente lo que no sabe, de corregir públicamente sus equivocaciones y de pedir retroalimentación para detectar propias carencias.
Solamente un directivo así será capaz de liderar las organizaciones del presente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario