El coaching está íntimamente relacionado con el cambio. El motivo por el que una persona o una organización quieren cambiar es porque sueñan con algo mejor. El coaching es un vehículo perfecto para convertir sueños en realidad. El crecimiento se logra a través de aquellos cambios que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos y a que estos perduren en el tiempo.
Según Rafael Echeverría, podemos definir el Coaching Ontológico, como un proceso de aprendizaje basado en la conversación. Es un proceso que parte de la base que para conseguir cambios efectivos hay que transformar el tipo de observador que somos y por extensión transformar nuestra forma de actuar. Esto nos indica que es un proceso que compromete la forma de ser de la persona.
Este es el motivo por el que el Coaching Ontológico es tan potente, porque los cambios se pueden llevar a cabo a través de múltiples vías y con distintos grados de profundidad, y la mayor profundidad se adquiere transformando la forma de ser de la persona, sea esta física o jurídica.
Este proceso de aprendizaje es fundamentalmente un proceso conversacional. El coach utiliza la conversación como ingrediente fundamental para acompañar al coachee en ese viaje particular motivado por el deseo de cambiar, hacia un objetivo o meta concretos.
El coach es un profesional que crea condiciones para el desarrollo de las personas. Tiene la misión de desarrollar y aprovechar el potencial de su coachee. Los mejores líderes no dan respuestas, sino que hacen preguntas para que sus seguidores encuentren las respuestas. Un coach es un luchador por la libertad, un mago del cambio.
La razón de ser del trabajo de un coach podría plantearse de la siguiente forma; ¿cuánto contribuyo al crecimiento de otras personas u organizaciones?